|
Llega un momento en que todo se tambalea. Todo aquello que has creído
verdadero, se torna falso. Andas con pies de plomo sobre un suelo
embarrado. Arenas movedizas. Piensas que eres un bicho raro porque te
has tragado mil veces aquello de que en cualquier adoquín está la
primera línea y ahora te das cuenta de que es mentira. De que se trata
de un slogan, una consigna. Un emblema vacío si nadie espera en la
barricada.
Los mensajes carecen de valor porque el sistema los ha integrado en
su maquinaría, como una válvula de escape para aflojar tensiones
internas. Las ideas revolotean por entre millones de cabezas saturadas,
apagadas, aturdidas, confusas y calladas. Necesitan de tu silencio para
seguir siendo lo que son. Para dominar. Para tenerte contenta en una
burbuja de cristal, irreal como un anuncio publicitario. En silencio.
Consumiendo. Produciendo.
La cuestión es que te creas la consigna de que es imposible cambiar
este mundo. Pero lo cierto es, que quizás no sea necesario cambiarlo.
Bastaría con reventarlo en mil pedazos y crear otro.
Ya no es suficiente con escribir canciones. No es suficiente con la
música si no hay suficientes personas dispuestas a incendiar este mundo.
Libera tu rabia. Organiza tus sueños. Prueba a ser tu mism@. No es
tan difícil. Se trata de compartir, amar, respetar y luchar. Solo es
eso. Actitud. Nada más. |